Un minuto para la historia: Antiguo Real Balneario Carlos III

De las frondosas copas de estos vistosos árboles, de las perfumadas brisas de estas sombrías alamedas, de las bulliciosas ondas de ese histórico río Tajo, testigo de tantas glorias y tantas desdichas patrias; de las entrañas de esta vegetación lujosa de fragancia y lozanía, de las cúspides de esas agrestes montañas y esas empinadas cumbres, levántese un solo grito, un solo acento y una sola voz… La voz de la gratitud, la voz de la alabanza, la voz del reconocimiento al bienhechor de la humanidad que recordara aquí en la tierra aquella máxima del cielo:

Bien aventurados los que lloran porque ellos serán consolados.

Feliz el que pudo realizar tanto bien y dicha tanta.

Bendita su memoria, en nombre de la virtud, en nombre de la humanidad y en nombre de la ciencia.”

Marcial Taboada, “Memoria del aniversario del primer centenario de los Establecimientos Balnearios de Carlos III en Trillo”, Establecimiento Tipográfico Provincial, Guadalajara 1878, pág. 10.

Así pronunciaba el médico director del Balneario de Carlos III, D. Marcial Taboada de la Riva,  el 26 de agosto de 1877, en uno de los párrafos de la memoria leída en la sesión del primer aniversario de la instalación oficial de los baños. Una expresión de gratitud al Rey Carlos III y a su administración por la inversión destinada a la creación de unas instalaciones que, con el tiempo, se convirtieron en  la Estación Balneoterápica-Estival más conocida de España.

Manifestación de gratitud que reitero hoy hacia los equipos de gobierno del Ayuntamiento de Trillo, que desde 2006 hasta la actualidad apoyaron el Proyecto de Recuperación Museográfica que diseñé entonces y que estoy desarrollando actualmente con Tina Velasco Rodríguez.

Una idea que pretende acercar el patrimonio histórico al público, y que se ha venido desarrollando en un periodo largo y turbulento en el que  se ha estado trabajando incluso desde una habitación del hospital.   Periodo de reflexión aquel,  que me ha servido para contemplar la importancia de aquellas ruinas desde otra perspectiva. Ahora he llegado a comprender  que no son solamente piedras, sino estancias llenas de sucesos y sentimientos, donde estuvieron miles de enfermos. Un lugar donde sobrevino la salud a muchas gentes desesperadas por sus males, y la muerte a otras tantas que no tuvieron remedio.

Historia de una Investigación.

Llevado por la curiosidad innata de quien decide dedicarse a investigar el pasado, un día del invierno de 2003 comencé a preguntarme seriamente sobre los restos del Balneario Carlos III.  Siguiendo las notas de Agapito Pérez Bodega, comencé a rastrear la extensa bibliografía y me interesé por los planos antiguos de las instalaciones del complejo termal. Lo que primero llama la atención es la cantidad de planos que existen, de proyectos de nueva ejecución, de reformas y mejoras de los baños, de la creación de nuevas hospederías en la zona,  así como de la topografía de Trillo y caminos de acceso.    Y es que la afluencia a este balneario fue en continuo crecimiento desde su fundación, exigiendo la ampliación de las instalaciones.

En el mundo del coleccionismo estoy encontrando postales, folletos, fotografías antiguas, recibos de cuentas, poesías, artículos sueltos, etc; que he ido atesorando con el fin de exponerlos en el museo municipal.   Asimismo me acerqué a las personas más mayores de nuestro pueblo, muchos de los cuales habían trabajado directamente en las antiguas instalaciones. Un constante trabajo que me llevó incluso a contactar con los descendientes de algunos médicos directores y de los propietarios de la finca. A  todos ellos agradezco desde aquí su ayuda.

Una  gran cantidad de información que se está modelando para devolvérsela al público, espero que en un futuro cercano; en la forma de una extensa obra monográfica sobre la Historia del Balneario Carlos III.

Breve historia de las instalaciones del balneario:

Son muchos los autores que han escrito sobre las virtudes medicinales de las aguas de Trillo, pero quizá el primer documento impreso sobre ellas sea el libro “Espejo cristalino de las aguas de España” escrito por el Doctor Alfonso Limón Montero y publicado en el año 1697. Al parecer las aguas tenían propiedades para el tratamiento de la artrosis, procesos cutáneos, reumatismo, neurosis, anemia, catarros, raquitismo, neurastenia y un largo etcétera.

El hecho de haber hallado alivio en estas aguas algunos personajes notables, como D. Fernando de Silva y Meneses, conde de Cifuentes; su hermana María Juana y la esposa de éste Dª Catalina Luisa Rabata; Andrés Herrera, Caballero del Hábito de Santiago y Procurador en Cortes por León;  D. Pedro Nolasco, obispo de la Santa Iglesia de Sigüenza y otras personalidades;  las hicieron tomar fama y así en 1770, el Decano del Consejo y Cámara de Castilla D. Miguel María Nava Carreño, que también obtuvo la salud en ellas, influyó en Carlos III para la fundación oficial de los Baños de Trillo.

En 1772 se iniciaron estudios a cargo de D. Miguel para un mejor aprovechamiento de estas aguas. A partir de ese momento, se arreglaron las fuentes, se levantaron los edificios de baños, se hicieron jardines con paseos y bancos de piedra, al mismo tiempo que se arreglaba también el Camino Real que, procedente de Madrid, daba acceso desde la capital a los Baños de Trillo, habilitando viejos puentes y fomentando la construcción de posadas.

El día 13 de julio de 1777, Carlos III dictó una orden que decía: «Pásese a hacer reconocimiento y análisis formal de las aguas de Trillo bajo la dirección de D. Miguel María Nava Carreño, que tiene a su cargo las obras que se han construido en aquel paraje en beneficio de los que hubieran de usar de aquel remedio» 2.

D. Casimiro Gómez Ortega, profesor de botánica del Real Jardín Botánico de Madrid y Académico de la Historia, fue el encargado de estudiar la composición  química y propiedades de las aguas, realizando análisis para averiguar las semejanzas y diferencias que existían entre los cuatro manantiales conocidos hasta entonces.

Las instalaciones se inauguraron en 1777, y constaban de varias estructuras entre las que había que distinguir cuatro edificios de baños situados dispersos por la finca:

-Baños de la Condesa.

-Baños de la Piscina.

-Baños de la Princesa.

-Baños de Carlos III.

Este último edificio se levantaba en la zona en la que se está realizando actualmente el Proyecto de Recuperación Museográfica, y era el edificio de baños original junto al cual se añadieron otros en el s. XIX.  Según resume el médico director en 1853, en la descripción de los baños de Trillo, por entonces existían ya junto al edificio original del rey los siguientes:

En el recinto de los baños.

“Rey. Se levantó en 1777, planta baja; ha sido restaurado desde 1830 á 1852 tres veces; el antiguo tenía cuatro pilas, hoy tiene seis con un buen pasillo y dos piezas de descanso. A este edificio debe añadirse dos pisos principal y segundo con tres habitaciones cada uno.

Reina. Se levantó en 1840: tiene tres pisos , bajo, principal y segundo; en el bajo hay un portal y una pieza de descanso, cuatro pilas y dos habitaciones de hospedería, á 4 reales diarios; en el principal una habitación de 10 reales y cuatro de á 5; en el segundo una habitación de 8 reales y cuatro de á 4, y dos cocinas generales.

Príncipe. Se levantó en 1850: tiene tres pisos , bajo, principal y segundo;  en el bajo hay dos grandes pilas para los militares y pobres, y dos habitaciones para bañistas, á 7 reales; en el principal dos habitaciones de 12 reales y dos de á 7; en el segundo dos habitaciones de 10 reales y dos de á 6: cada habitación tiene su cocina.

Santa Teresa. Se levantó en 1847;  hoy es de planta baja; contiene cuatro pilas de preferencia y un hermoso y extenso pasillo para descanso de los enfermos; después constará de piso principal y segundo, con cuatro habitaciones, dos en cada uno.

San José. Se levantó en 1851; hoy es de planta baja; es en un todo y debe ser después idéntico al de Santa Teresa; contiene tres pilas; dos para hombres y una para niños . destinadas á tomar baños calientes , y una estufa. Para elevar la temperatura del agua hay máquina de vapor.

Los edificios Rey, Reina, Príncipe, San José y Santa Teresa, en unión de La Vírgen de la Salud y Princesa Isabel, cuyos cimientos se principiaron el 2 de mayo del presente año, forman un solo grupo, el que bajo un recinto ha de contener, cuando se finalicen, veinticuatro pilas, dos estufas y cuarenta y ocho habitaciones: hoy existen ya corrientes diez y nueve pilas, una estufa y veintidós habitaciones de hospedería.” 3

En definitiva, antes de su ruina final, el edificio llegó a estar formado por seis departamentos, que se correspondían a edificios de baños integrados en uno solo de planta rectangular. El edificio final poseía 14m x 55 m en planta, estaba orientado de forma transversal al río Tajo y disponía de tres alturas, estando en la parte baja el balneario y en  las superiores las habitaciones y apartamentos que se alquilaban a los bañistas más acomodados.

Allí, según muestra el plano de 1868, se accedía por diferentes vanos dispuestos en la fachada sur, a los baños que describe el médico director en 1853: Salud y San Rafael, Reina, Santa Teresa, Príncipe, San José y Rey.

Plano del año 1868, donde figuran todos los departamentos de baños del antiguo establecimiento y sus bañeras.

En 1860 toda la finca fue vendida a D. Francisco Morán Gutiérrez y a José Andrés Terreros.  A finales de siglo, los propietarios ampliaron y repararon notablemente las instalaciones termales.

El balneario estuvo en funcionamiento hasta que estalló la Guerra Civil. Con el tiempo los edificios sufrieron desperfectos importantes y en 1944 el Estado comenzó a rehabilitar las instalaciones para convertirlo en Sanatorio Nacional. Entonces demolieron la mayor parte de los edificios de baños que había en la finca. Entre ellos el gran edificio de tres plantas que se levantaba en la zona en la que se está desarrollando la recuperación museográfica.

El proyecto de recuperación museográfica.

En la década de los ’80, realizando labores de limpieza en una zona destinada a leñera, aparecieron las bañeras de mármol del antiguo edificio, así como las bañeras de piedra caliza construidas bajo el nivel del suelo. Entonces se acondicionó la zona con baldosas de cemento y se iluminó con farolas, realizando una obra de fontanería de PVC para surtir a las bañeras de piedra.  Pero solo se descubrió aproximadamente la mitad del edificio, el resto sigue hoy debajo del césped del jardín.

En 2005 el Ayuntamiento decidió cambiar el pavimento de la zona y acondicionarla al público, realizándose un seguimiento arqueológico de la demolición de dichos pavimentos, tal como dispone la Ley de Patrimonio vigente, comenzando la intervención en octubre de ese año.

Tras conocer el hallazgo de restos de la estructura perimetral del edificio de baños, que aparecían a poco de la superficie;  el Ayuntamiento decidió actuar de otro modo. De esta forma se pensó en realizar un estudio arqueológico de la zona y una conveniente recuperación museográfica del lugar.

En 2007 comenzó la fase de excavación arqueológica, exhumando los restos de la cimentación del edificio principal, así como los tabiques separadores de departamentos de baños.  También se hallaron restos de los pavimentos de baldosas originales del edificio, así como restos de azulejos decorados del s. XIX.

Tras los resultados de la excavación se decidió extender esos paseos al interior de la zona arqueológica, con el fin de facilitar el acceso a personas de movilidad reducida. De este modo sobre los restos arqueológicos existirán unas áreas pensadas para el descanso de los visitantes  y  el disfrute de nuestro patrimonio histórico. Asimismo se está preparando la zona para darle un uso sociocultural en el futuro, pudiéndose realizar aquellos eventos que encajen en el uso razonable de dicho patrimonio histórico.

Se trata de una actuación para contextualizar los restos de las bañeras que hasta hace poco tiempo eran visibles de forma exenta, y hacer entender su función dentro del edificio que las contenía en los siglos XVIII y XIX. En definitiva  se pretende revalorizar el patrimonio histórico del municipio y concretamente se trata de dignificar los restos del antiguo y auténtico Real Balneario Carlos III.

BIBLIOGRAFIA

1 TABOADA DE LA RIVA, M.: Primer centenario de los Establecimientos balnearios de Carlos III en Trillo. Guadalajara 1878.

2 GOMEZ ORTEGA, C.: Tratado de las aguas termales de Trillo. 1778. (Ayto. de Trillo, 1989)

3 GONZALEZ Y CRESPO, MARIANO JOSE; Noticia abreviada del establecimiento de aguas y baños minero-medicinales de Carlos III, en la Villa de Trillo; en: Tratado de las aguas minero-medicinales del establecimiento de baños de Carlos III, Madrid, 1840 –1854 (Reed. Ayto Trillo , 1992)


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