Que lo sepas… Miguel Ruíz Berlanga
“Me siento trillano y no dejo más que amigos en este pueblo”
Miguel Ruíz Berlanga recibió el pasado día 4 de junio el premio de la Asociación La Alcarria el Viaje en reconocimiento a la labor al frente de las Relaciones Institucionales de la Central Nuclear de Trillo, entre otras muchas funciones de responsabilidad, que ha desempeñado durante 34 años. A su imagen de hombre tranquilo y buen orador, se le añadió aquel día el matiz del sentimiento más profundo. Tuvo, al subir a recoger la distinción, una intervención corta y certera, pero sobre todo muy emotiva. Su familia le acompañaba en el acto. El salón del Castillo de Torija, tanto en la escena como en la platea, estaba lleno de muchas amistades cosechadas con el tiempo. Su trabajo ha conmovido al paisanaje guadalajareño. En la conversación de la entrevista, con el río Cifuentes a la espalda, se revela como un hombre entrañable y no exento del gracejo andaluz de su Sanlúcar de Barrameda natal.
Miguel Ruíz Berlanga tiene una imagen impecable. De hecho, en la gala, otro de los premiados, Edmundo Cabellos, recordó que una vez, en la fiesta de Cifuentes le confundieron con un torero…
El bueno de Edmundo Cabellos… Es verdad. Aquello me pasó en el año 1984. Me confundieron por la mañana con uno de los toreros. Creo recordar que seguí un poco el hilo, pero luego no salté a la plaza (…). Hace ya 26 años de eso.
Es indudable que la concesión del premio le emocionó a usted…
Cuando se me comunicó la concesión del premio, recibí una sorpresa y una alegría muy grandes. Son cuatro ayuntamientos de una tierra que yo siento como la mía los que te lo conceden. Mis hijos han nacido aquí y he convivido con los vecinos de Trillo de tú a tú. Así que cuando Francisco Moreno me colocó la insignia de la Asociación en la solapa, me emocioné sinceramente. Llevaba escrito algo corto porque sabía lo que me iba a pasar, y aun así lo tuve reducir un poco un poco más porque la emoción me quitó la palabra. Al subir a recoger la distinción me di cuenta que la vida pasa con sus momentos buenos y malos en todos los sentidos. Pero que se acuerden de ti al terminar tu labor es algo muy grande. El premio le pone el broche de oro a mi carrera profesional y personal. Para mí el emblema de la Asociación no tiene precio porque reconoce un trabajo bien hecho y demuestra que los ayuntamientos están contentos con mi gestión de todos estos años. Debo manifestar mi especial gratitud hacia todos los alcaldes de Trillo que he conocido. Me han tratado maravillosamente bien y me han introducido magníficamente en otras instituciones cuando me ha hecho falta.
La Asociación reconoció que usted ha hecho mucho por difundir la cultura de La Alcarria. Ahora se ha convertido en uno de sus embajadores…
La Central tiene un presupuesto limitado para la promoción cultural de la zona y desde luego lo ha gastado íntegramente en poner en valor la cultura de La Alcarria de muchas y distintas maneras.
Miguel Ruíz es persona de contrastes. ¿Cómo acaba un gaditano en las cascadas del Cifuentes?
Nací en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, en 1951. En el 69 me trasladé a Sevilla para estudiar Ciencias Empresariales. Hice la milicia universitaria al acabar la carrera en el año 1974, y me incorporé a continuación a la Central Nuclear de Trillo en octubre del 76, inicialmente en las oficinas de Madrid. Entonces éramos sólo siete trabajadores. En enero del 77 me vine a Trillo. Estando aquí nacieron los cuatro hijos que tengo. Mi papel inicial fue la adquisición de los terrenos en los que iba a edificarse la instalación. Después me dediqué a la administración de la construcción de la planta llevando la relación con el Ayuntamiento de Trillo y la expropiación de las parcelas necesarias para la edificación. En algunos casos hubo conflictos. Siempre entendí a la otra parte, porque entiendo bien el amor a la tierra. Creo que eso es lo que me ha hecho mantener una relación cordial con el pueblo de Trillo todos estos años. Después de aquello he intentado siempre ayudarle en lo que he podido. De hecho, recuerdo que en el año 1986, cuando pasamos a la fase de explotación, contratamos a 55 personas de Trillo o muy relacionadas con la localidad y la comarca porque estaban viviendo aquí. Son las mismas que conforman actualmente de la plantilla de la Central. Pero respondiendo a la pregunta, la verdad es que cuando era un estudiante nunca imaginé que acabaría en Guadalajara. Fue una casualidad. Tenía contactos en Unión Eléctrica Madrileña, y gracias a ellos me contrataron en la Central. El primer choque cultural al llegar a Trillo fue brutal. Supuso un cambio radical en mi vida. Con los años me siento trillano. Siempre que vuelvo tengo la sensación de estar en mi casa y creo sinceramente que no dejo más que amigos en este pueblo.
Eso ha sido difícil en una carrera como la suya plagada de puestos de responsabilidad cuya labor no siempre es grata…
Me ha ayudado mucho la forma de integrarme y de estar con la gente que yo tengo. Muchos de mis compañeros se marcharon a Guadalajara a vivir al mes de llegar a la Central porque no soportaban el ritmo de vida de los pueblos. Yo me sentí integrado desde el primer día. Quizás porque tuve la suerte de encontrarme con personas como Pedro Bodega, Clemente Muñoz “el Pelagra” o Ramón Pérez “el Ternilla” que me subieron a las cuevas y me ayudaron a conocer la forma de ser de Trillo. Fue muy duro para mí llevar a cabo la expropiación de los terrenos. Como he dicho antes, tener que decirle a alguien que debe abandonar su tierra toca los sentimientos. Los suyos y los tuyos. Esto sucedió en el año 78, cuando llevaba sólo un año y medio en el pueblo. Ya en la Central, probablemente mi peor etapa como directivo hayan sido los cinco o seis años en los que desempeñé la labor de Jefe de Recursos Humanos. Un puesto muy complicado, aunque también tengo muy buenos recuerdos de este periodo. Dejo grandes amigos en la Central, como son Pedro Henche, Julián Moreno o Jesús Batanero por mencionar a algunos de ellos.
¿Ha echado de menos su tierra natal?
No me ha dado tiempo porque jamás he perdido el contacto con ella, ni pienso hacerlo mientras viva. Las vacaciones, Semana Santa y ferias las he pasado siempre en Sanlúcar. Tengo mucha familia allí y vuelvo con frecuencia.
¿Qué es lo que más aprecia usted de los trillanos?
Son personas sociables. Si pueden hacerte un favor, no lo dudan. Hemos atravesado situaciones duras como la época de las expropiaciones, de las licencias o cuando se puso en marcha el almacén de residuos. Aun así, nunca me he sentido mal atendido u ofendido por mantener negociaciones, a veces difíciles, con las personas, las asociaciones o los ayuntamientos. No sé si por mí o por ellos, seguro que más por ellos, pero debo decir que me he sentido siempre respetado y bien tratado. Hay una diferencia grande entre el carácter del sur y el castellano. Ahora bien, yo encuentro una similitud clara entre trillanos y andaluces. Tanto unos como los otros saben divertirse, con dinero y sin dinero. Si no hay para restaurantes, se comen unas chuletas en una cueva. Es también muy parecido el tema de las peñas de las fiestas, que viene a ser lo mismo que las casetas de las ferias. Andaluz y trillano son gente alegre, que no se amarga y que saben seguir adelante con la vida en las situaciones buenas y malas.
¿Le gusta a Miguel Ruíz esta tierra físicamente?
Desde luego. Mi juventud transcurrió entre Cádiz y Sevilla, pero los mejores años de la vida los he pasado en Trillo, y bien pasados. Aquí he echado raíces, diría que incluso más profundas que las que pueda tener en mi propia tierra. Me encanta el sonido que oímos aquí detrás, las cascadas del Cifuentes. También de la playa del Tajo guardo recuerdos imborrables con la familia y con los amigos.
Además de Director de Relaciones Institucionales, ha desempeñado usted muchas otras funciones de gran responsabilidad en la Central…
Desde el punto de vista de la empresa he tocado casi todos los palos. Empecé como Jefe de Administración de forma previa a la construcción, y luego en la construcción. Fui después Jefe de Servicio de Almacén, luego de Recursos Humanos, posteriormente Responsable de Seguridad Física, periodo en el cual nos fusionamos con Almaraz. Llegué a dirigir en este puesto del que no tengo buenos recuerdos, a las dos plantas. En el año 2001 fui nombrado Responsable de Relaciones Institucionales y Comunicación.
Otra similitud entre su tierra y la nuestra es la afición por los toros…
Con una diferencia. Yo conocía el toro visto en la plaza. Me gustan los toros y los toreros de arte como Morante, Curro Romero o Rafael de Paula. Cuando llegué a La Alcarria descubrí algo nuevo: El toro en la calle. Jamás lo había visto en mi tierra y me sorprendió mucho. He vivido los festejos populares de La Alcarria muy de cerca. He visitado las ganaderías locales y me he metido muy dentro de ello, a pie de calle, porque me gusta.
¿Cuáles son sus mejores recuerdos taurinos en La Alcarria y fuera de ella?
Fuera de La Alcarria tengo recuerdo de dos tardes de toros maravillosas, ambas en Las Ventas. La primera fue cuando Joselito se encerró con seis toros. La segunda fue la corrida de Victorino Martín del año 1985. Toreaban Ruíz Miguel, Esplá y Alcalde. Curiosamente las dos las presencié con Pedro Bodega, que es también un gran aficionado. De mis recuerdos locales debo decir que me hizo mucha ilusión cuando se inauguró la Plaza de Toros de La Isla aquí, en Trillo. Lo viví muy intensamente.
¿Qué opina Miguel Ruíz de las Vacas por el Tajo?
Ya en los años 70 había gente que intentaba echar las vacas al río. Creo que la labor de promoción que está haciendo en Ayuntamiento de forma conjunta con los miembros de la Peña Vacas por el Tajo y también con los chicos de Toroalcarria es impresionante. La cantidad de gente que viene a verlas va cada año más. Quizás es ya demasiada.
¿Qué son exactamente las relaciones institucionales de la Central?
Abarcan las relaciones de la empresa con los municipios que componen la AMAC, con las instituciones provinciales y regionales, con las asociaciones locales y con los medios de comunicación de la provincia y nacionales. Nuestra misión, entre otras muchas, es la de organizar encuentros con las instituciones. Tenemos también un Centro de Información que está dedicado a divulgar qué es la energía a todos los niveles.
En pocas palabras, ¿qué es la energía nuclear? ¿Cree que es suficientemente bien conocida?
Creo que para el pueblo de Trillo y para el área de influencia, no es nada desconocida. Todos o casi todos los vecinos han trabajado allí en alguna ocasión, saben lo que es y cómo funciona la Central. En general creo que la energía nuclear no es todavía suficientemente bien conocida, quizá por culpa de las compañías eléctricas que en su momento no la supieron explicar. La percepción está cambiando. Las encuestas demuestran que la opinión pública es cada vez más partidaria de la energía nuclear.
¿Cuál es la relación de la Central con el Ayuntamiento de Trillo?
Desde que la Central se planteó la instalación y construcción en Trillo, dos de nuestros objetivos han sido realizar todas las compras posibles en la zona y contratar a nuestro personal en el área de influencia. Lógicamente, si tienes algo que dar, lo normal es que lo entregues en esta área de influencia. Trillo es nuestro pueblo, nuestro Ayuntamiento cabecera. A todos los efectos siempre lo hemos tenido en cuenta un poquito más que a los demás. Obligatoriamente la Central y el Ayuntamiento de Trillo tienen que tener buena relación porque son muchos los años de producción. La relación entre la empresa y el Ayuntamiento tiene que ser muy clara e intensiva, como ha sido hasta la fecha.
Ha sido usted el alma de los encuentros culturales. Seguro que no serán lo mismo sin su presencia.
Este año hemos cumplido 27 años. Empezaron cuando era Gerente de la Central Eduardo del Río. El primer conferenciante fue Manuel Rodríguez, un catedrático que era, sin ser andaluz, un profundo amante del flamenco. Tuvo lugar en el Centro de Información con tal éxito de afluencia de público que el Gerente decidió mantener los encuentros todos los años y dar seis conferencias, cinco entre enero y mayo, y una sexta en noviembre o diciembre. En 2003, por una cuestión presupuestaria, se redujo el número a las tres actuales. Por Trillo han pasado 130 conferenciantes de todos los estilos. Hemos tocado muchos los palos: Médicos, arquitectos, pintores, toreros, periodistas… Y con respecto a lo segundo, como dicen por ahí, nadie hay que sea imprescindible en ningún puesto. Seguro que quien me sustituya lo hará como yo.
Y usted siempre abriendo el fuego del debate…
Sí. Traemos cada año a estos magníficos conferenciantes para que aporten algo al pueblo de Trillo y sus alrededores. Para hacer partícipe de los temas a la audiencia. En todo este tiempo hemos tenido muchas anécdotas, divertidas unas y desgraciadas otras. Entre estas últimas, recuerdo que hace unos años invitamos a José Luis Coll. Tenía que dar su charla a finales de febrero, pero se suspendió por una nevada. No hubo cambio posible de fechas porque el hombre falleció unos días después. Por el contrario, guardo un recuerdo maravilloso del ganadero Samuel Flores. Es un hombre sencillo pero con una gran personalidad, abierto al pueblo. No rehuyó ninguna pregunta y además tuvo un detalle que le honra: cedió el regalo que le correspondía como ponente al Convento de las Clarisas de Cifuentes. Una conferencia complicada fue la que impartió Pancracio Celdrán, un profesor, erudito y periodista que escribe en el Blanco y Negro, el dominical del ABC. Tenía entonces una página en la que contaba el origen de las palabras. Explicó que Budia significaba “aguas malolientes”, y aquello hirió muchas susceptibilidades. Luego aclaró que se refería a las aguas sulfurosas que hubo en tiempos en la zona y todo volvió a la normalidad. En el ámbito deportivo la conferencia de Jorge Valdano ha sido una de las más concurridas de estos años. El madridista no tuvo ningún problema con la palabra. También dio una lección magistral de fútbol José Manuel Gozalo, tristemente fallecido hace poquito tiempo. Era una enciclopedia futbolística y deportiva.
Su última intervención fue con la matadora de toros Cristina Sánchez…
También fue un día emocionante para mí, por un doble motivo: La valía del personaje y porque dije adiós a los encuentros culturales. Debo decir que, al igual que en la entrega de premios de La Alcarria el Viaje, también me sentí muy querido ese día que me corté la coleta. En cuanto a la conferenciante, Cristina tiene un mérito enorme. Destacó en un mundo de hombres y machista. Los toreros, los monosabios e incluso el público es mayoritariamente masculino. Confesó que había llorado muchas lágrimas en su carrera por este motivo. Recordó que hubo toreros que se negaron a compartir cartel con ella.
¿Cuál ha sido su peor crisis desempeñando puestos de responsabilidad en la Central?
Empresarialmente el momento más complicado fue cuando pusimos en marcha el almacén temporal de elementos combustibles. Hubo huelgas, manifestaciones de todo tipo, cortes de carretera… Un día sólo se podía salir de Trillo por las huertas. Todos los demás caminos estaban cortados. Después se ha visto que el almacén no ha tenido en todos estos años incidencia ninguna. Personalmente mi peor recuerdo lo tengo de la época que estuve en Seguridad Física.
Miguel, ¿y de aquí adelante?
Seguiré viviendo en Guadalajara. Mi familia tiene la vida hecha aquí y yo me siento trillano y cifontino más que alcarreño.


