En primera persona

DE VUELTA A LA TRANQUILIDAD

Después de los meses de verano, del ajetreo, de las fiestas, de la gente, Trillo, poco a poco, recupera su pulso normal. Continúa la actividad en las calles, pero parece que han ensanchado. Nunca ha hecho falta cerrar el coche en el pueblo, ni en octubre ni en agosto, pero cuando llega el otoño, todo es más sencillo. Vayas adónde vayas, hay un sitio y una conversación en la puerta, esperándote.
La noche cae antes, y a partir de las siete no se oye otra cosa que el transcurso del río bajo el puente. Ahora somos más a diario. El censo de población no ha parado de crecer en los últimos años hasta llegar a los 1450 habitantes, pero seguimos siendo un pueblo tranquilo en el que encontrarse con alguien en la calle es sinónimo de parar un rato a charlar. La calvicie progresiva de los árboles ralentiza la actividad frenética del Ayuntamiento, y por fin, se puede reposar de nuevo el paseo. Las horas dan más de sí.  No hay molestas y constantes interrupciones del móvil, cuyo soniquete uno llega a odiar cordialmente, y los días pasan despacio, dejando que todo caiga por su propio peso, sin acelerar las decisiones de manera artificial. Las aguas, y nunca mejor dicho, vuelven a su cauce. Desde el reposo, me da por pensar que no hemos perdido nuestra cotidianidad, aunque ahora seamos más personas. Creo que precisamente ese es uno de los mejores valores que tenemos y que compartimos: sabemos cómo hacer pueblo.
Pero el deseo de tranquilidad no es sinónimo de falta de hospitalidad ni de rechazo a los que vienen. Quienes nacieron aquí serán siempre igual de bien recibidos y tratados que sus hijos, venidos al mundo lejos de nuestra patria chica, seguramente por circunstancias de la vida, y que lo son también quienes llegaron de lejos, pero decidieron convertir a nuestro municipio en el centro de su vida. Muchas veces en verano corremos como locos de un lado a otro para garantizar los servicios que todos, trillanos de nacimiento o devoción, merecen. Lo consideramos nuestra responsabilidad porque hemos hecho de la pluralidad y de la tolerancia nuestras señas de identidad.
A lo largo del verano el Ayuntamiento ha mantenido en activo servicios que han hecho la vida más fácil a quienes nos necesitan para conciliar su vida familiar y laboral. Hemos ofrecido alternativas de ocio saludable a los jóvenes, vengan de donde vengan. Hemos celebrado nuestros días de fiesta con alegría compartida que no ha diferenciado procedencias. Como casa de todos que es la Consistorial, creo que debe ser sensible también a las necesidades de quienes tuvieron que marcharse en su día, pero que vuelven, ellos y sus hijos, tan a menudo como pueden.
Por último, y a las puertas del año entrante, para este veinte diez, cifra curiosa y redonda, deseo que los malos tiempos que muchos hogares españoles sufren en primera persona se alejen cuanto antes. En Trillo, continuamos llenos de optimismo y de proyectos para el año que entra y tenemos las puertas abiertas para quienes decidan venir. En lo personal, os deseo a todos que el año nuevo haga realidad vuestras ilusiones, y que lo empecéis, aquí en Trillo, al lado de vuestras familias.

Francisco Moreno Muñoz
Alcalde de Trillo

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